
Una hernia es la salida de víscera o tejido a través de un defecto de la pared abdominal o la región inguinal. Es recomendable valorar protrusiones nuevas, dolor, aumento de tamaño o síntomas de estrangulación (dolor intenso, enrojecimiento, vómito), que pueden requerir atención urgente.
Se atienden hernias inguinales, crurales, umbilicales, epigástricas e incisionales (postquirúrgicas). La clasificación y el plan dependen del tamaño del defecto, síntomas, antecedentes de cirugía previa y condiciones de salud del paciente.
No todas las hernias pequeñas y asintomáticas se operan de inmediato; en otros casos la reparación electiva reduce el riesgo de incarceración o estrangulación. La decisión se toma con base en la exploración física y la situación individual de cada persona.
La reparación puede ser abierta o mínimamente invasiva según indicación. El uso de malla sintética es frecuente en muchas hernias para disminuir la recidiva; en consulta se comentan alternativas, alergias y factores que influyen en la técnica elegida.
Tras la cirugía se indican límites de esfuerzo físico, cuidado de la herida y señales de alarma. El seguimiento permite ajustar la reincorporación al trabajo y al ejercicio de forma progresiva y segura.